A pesar tener en su haber al puerto más grande de Colombia, Buenaventura está rodeada de naturaleza salvaje y se siente más como un pueblo costero en pleno crecimiento que como un importante centro industrial. Esta ciudad es un baluarte de la cultura afrocolombiana, ya que posee una rica tradición culinaria y musical independientemente de su tamaño que viene marcando tendencia mucho más allá de los límites de la ciudad.
La extensa red de bahías y ensenadas que rodea la ciudad está protegida como el Parque Nacional Uramba Bahía Málaga, un lugar lleno de naturaleza virgen. Por un lado, verás cómo el mar embravecido choca contra las salientes rocosas coronadas por la jungla. Por el otro, te aventurarás por calas escondidas y pequeñas playas inexploradas que le dan la espalda al follaje verde brillante de la selva. Si te adentras en el parque, podrás observar que, sin ningún esfuerzo, los estrechos canales de agua se abren paso por la densidad de los bosques de manglares repletos de aves.
Frente a la costa de Buenaventura, serás testigo de uno de los espectáculos naturales más impresionantes del continente: encontrarás majestuosas ballenas jorobadas retozando en las aguas cálidas junto a sus crías recién nacidas. Al este de la ciudad, las montañas también son la vívida encarnación de la naturaleza. Aquí, tus ojos se deleitarán con los ríos cristalinos que brotan de entre los picos afilados y se precipitan hacia la llanura selvática. En el camino, van formando espectaculares piscinas naturales donde te puedes sumergir sin problemas.
Las experiencias culturales que ofrece Buenaventura son tan atrapantes como las naturales, ya sea recolectar mariscos con los aldeanos al son de la música, aprender a tocar la marimba o practicar los encantadores pasos de los bailes folclóricos. Este tipo de experiencias únicas convierten cualquier viaje en un éxito rotundo.
