
La Boquilla es un corregimiento pesquero de raíces afrocaribeñas situado en el punto más al norte de Cartagena, ciudad que por décadas ha sido admirada en el mundo por su arquitectura e ingeniería colonial. Igualmente, es un refugio playero para quienes buscan alejarse por unas horas de la agitación del centro histórico y de las atestadas playas de Bocagrande.
En un buen día boquillero, del cielo cuelga el sol luminoso apaciguado por abundante brisa marina. Delgadas capas de arena gris oscuro se elevan y recubren los pies de los visitantes. Debajo de ese cielo y ese sol, la playa se abre generosa con sus carpas amarillas y quioscos de techo de palma enfilados frente a un mar azul verdoso, crispado y cristalino.
Para llegar a esta playa de 200 metros de largo, que recientemente obtuvo uno de los cuatro primeros certificados de Bandera Azul en Colombia, se requiere ir en carro durante veinte minutos desde el centro de la ciudad. La certificación recibida a finales de 2019 ha sido otorgada por la FEE (Fundación para la Educación Ambiental) a más de cuatro mil playas en el mundo desde 1985. Con este sello La Boquilla garantiza a quien la visita que, además de ser un tesoro natural y cultural de la ciudad, tiene aguas de baño puras, altos equipos de seguridad y protocolos de sostenibilidad transversales al ecosistema, la comunidad y la calidad de la experiencia.