Al mediodía, el sol cae de lleno sobre las orillas del Cauca. El mismo río que alguna vez dio vida a pueblos enteros del Valle. Antes, los niños se tiraban al agua sin miedo, los pescadores encontraban el alimento del día y los barrios crecían junto a su corriente, como si el río fuera una extensión de sus casas. Hoy, ese mismo cauce parece sofocado entre basuras, residuos industriales y aguas sucias que bajan desde la ciudad.

Dicen los expertos que el Cauca está entre los ríos más contaminados del país. No hace falta un estudio para saberlo. Basta mirar su color, o el silencio que se siente cuando uno se asoma a su orilla.

La historia del Cauca podría dividirse en tres tiempos: el auge, el abandono y la resistencia. En los años setenta y ochenta, el río era abundancia. Era el corazón del Valle, un lugar de encuentro, de trabajo, de vida. Luego llegó el crecimiento urbano, las fábricas, las promesas de desarrollo. El agua comenzó a ensuciarse poco a poco, hasta que un día el río ya no reflejaba el cielo sino la sombra de todo lo que le arrojaron. Las autoridades hablaron de planes, de objetivos, de metas. Pero los resultados no alcanzaron.

En los barrios que se alzan cerca del cauce, todavía viven quienes lo recuerdan distinto. Don Alfredo, pescador desde que era niño, dice que antes bastaba con ver el color del agua para saber si el día iba a ser bueno. Ahora, cuenta, el color solo anuncia miedo. María, una joven de la zona, asegura que el Cauca no es solo de los que viven cerca, sino de todos, porque todos bebemos, directa o indirectamente, de su agua

Aun así, el río no se rinde. En los últimos años, la gente ha empezado a organizarse, a limpiar pequeños tramos, a sembrar árboles, a hablar de nuevo del Cauca como si fuera alguien querido que enferma, pero al que todavía se puede salvar. Las instituciones hablan de reducir la carga contaminante, de restaurar lo perdido, y la ciudadanía parece querer creerles una vez más.

El problema es profundo. Hay tramos donde el agua ya no es clara, donde el olor se siente antes de verla. Sin embargo, entre la suciedad y la desconfianza, el río sigue vivo. Late despacio, pero late.

Escuchar su voz no consiste solo en mirar informes o cifras. Es mirar a la gente que depende del agua, a los pueblos que no quieren perder su historia y a los jóvenes que todavía sueñan con un Cauca limpio.

Porque si el río se apaga, no desaparece solo un cuerpo de agua. Se apaga una parte de lo que somos.

Fragmentos del Cauca: rostros y memorias del agua

La mirada del Cauca: Vida y contaminación

El río Cauca ha pasado de ser una fuente de vida a reflejar una profunda crisis ambiental. Según datos oficiales, cada día llegan a sus aguas más de 400 toneladas de desechos, y la pesca artesanal ha disminuido en un 60 %, afectando directamente a las comunidades que dependen de él. A esto se suma la falta de conciencia ambiental, que continúa agravando la situación. Este fotoreportaje busca mostrar esa realidad: un río que hoy revela no solo la contaminación que lo ahoga, sino también la forma en que hemos descuidado nuestra relación con la naturaleza.



El río Cauca vive uno de sus momentos más críticos. Según El País Cali, cerca del 50 % de la contaminación que recibe en el Valle proviene de la capital. En algunos puntos se han registrado niveles de oxígeno de 2 mg/L o incluso cero, cuando lo mínimo para mantener vida acuática es de 3 a 4 mg/L. La CVC reporta que desde la PTAR Cañaveralejo se vierten al río 31,9 toneladas de sólidos suspendidos y 59,98 toneladas de DBO₅ cada día. Investigaciones de la Universidad del Valle también hallaron 32 fármacos distintos en sus aguas, como ibuprofeno y antibióticos, y revelan que solo el 27 % de las aguas residuales de Cali se tratan adecuadamente. Estos datos muestran que el Cauca no solo está enfermo, sino que lleva años tratando de alertarnos.



Las voces rurales del Cauca aún esperan ser escuchadas

Según proyecciones del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE), en el Departamento del Cauca hay unos 871.627 habitantes viviendo en zona rural (centros poblados y dispersos), lo que representa aproximadamente el 60,4 % de la población del departamento.

Shorts

Radiografía del río Cauca: datos que revelan su realidad

Esta infografía interactiva presenta los principales hallazgos del proyecto La Voz del Río Cauca, una investigación visual y periodística que recopila datos sobre la contaminación, las comunidades ribereñas y el estado actual del río. A través de cifras, mapas y testimonios, busca mostrar cómo las transformaciones ambientales y sociales del Cauca reflejan los desafíos que enfrenta el territorio y las voces que aún resisten a su orilla.

La voz que nace del río: el Cauca contado desde su gente

Equipo de trabajo

Valeria Filigrana

Diseño Grafico

.

Juanita Mendoza

Periodista

.

Maria Jose Ochoa

Periodista

.